Sólo al mirarme, en su relampagueo,
herido me han dejado vuestros ojos.
No me apenaron tanto los bandidos
como me dolerá dejar de veros.
Sabe el cielo si no os habréis llevado
con vos el corazón.
Conmigo siempre
vino mi corazón, menos ahora
que fue por vos raptado.
La mujer
más que a su amante a su fortuna ama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario