Sí, es ahí dónde comienza.
Con una pequeña mentira inofensiva. Blanca, como la bonita nieve, como aquella historia.
Y, ¿quien diría que la nieve puede ser peligrosa, que esos pequeños besos mojados del cielo pueden transformarse en algo mortal?. Tal y como esa mentira ganó un ímpetu propio. Una piedra puede ocasionar una avalancha. Una palabra puede, a veces, hacer lo mismo. Y una mentira puede tornarse en una avalancha, derrumbando todo lo que encuentra en el camino, forzando, rompiendo, sumergiendo y remodelando el mundo a su paso, reescribiendo el curso de nuestras vidas.
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