Sonaba la música y me cogiste de la mano y me acerqué a ti.
En ese momento sólo pude fijarme en tus ojos iluminados cada 2 segundos por las luces que iban y venían, mientras controlaba mis pasos para no tropezar con tu ritmo, con tu sonrisa.
Pero dejé de preocuparme por eso cuando tus brazos rodeaban mi cintura; tú mandabas, me sentía segura, la música fluía en otra dimensión mientras tu y yo seguíamos nuestro compás, me susurraste cosas al oído que espero que no sea tarde para repetir...
Y al cabo de un rato, soltaste tus manos y me dedicaste una última sonrisa mientras te ibas a buscar otra compañera de baile. La música siguió, pero me costó recupermarme.
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