-¿Cómo sabes que quiero ir? – haber que hacía con eso. Levantándose me dijo.
-Te mueres por mí – vale si había salido a la luz su tono de creído. Y así salió de la habitación. Dejando tan solo el aire que flotaba a mi alrededor
Lo peor de todo no fue que no me hubiese dejado responderle, lo peor de todo fue que una sonrisa se asomó a mi cara dándole la razón a Noam.
http://emma-mihistoria.blogspot.com/
No hay comentarios:
Publicar un comentario